• Los chicos en la escuela y no en la calle

    El acceso, la permanencia y la calidad de la educación, así como la creación de empleo y la ciencia y la tecnología aplicada a la producción, han sido preocupaciones permanentes que siempre he tenido, y aun mantengo, en cada lugar de gestión que he ocupado.

    Al frente del municipio de Rafaela, en el Ministerio de la Producción de la Provincia de Santa Fe, en la Cámara de Diputados de la Nación y, en la actualidad, como Senador Nacional siempre he considerado a estas problemáticas como prioritarias para avanzar hacia una sociedad desarrollada basada en la inclusión con equidad.

    Los datos de la realidad dan cuenta que si bien la obligatoriedad de la enseñanza media está establecida por la Ley Nacional de Educación Nro. 26.206 del año 2006, hoy 1 de cada 10 chicos no empieza la escuela secundaria en nuestro país, y la mitad de los que si la empiezan no la terminan. Por otro lado, los informes de la población penitenciaria argentina revelan que el 72 por ciento de los detenidos jamás ha ingresado a la escuela secundaria.

    Estas cifras muestran una realidad alarmante que nos obliga a buscar soluciones y a no ser indiferentes con quienes hoy no están pudiendo acceder y egresar de la enseñanza media. Estos jóvenes se encuentran en el núcleo duro de los sectores  humildes de las ciudades más grandes y las regiones rurales alejadas cuyas familias, además, no tienen acceso al empleo formal, a condiciones habitacionales dignas, ni a una alimentación y salud adecuada. No los podemos dejar afuera, no solo por su inserción laboral y su desarrollo integral sino por el futuro de la sociedad.

    En este sentido, como una herramienta para transformar esta realidad, presentamos el Proyecto de Ley para la Creación del Programa Federal de Inclusión Educativa y Tecnológica que ha tenido el apoyo unánime en el Senado de la Nación y espera ser tratado en la Cámara Baja.

    Esta iniciativa propone tres objetivos específicos. Por un lado que los jóvenes y sus familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad social reciban el acompañamiento del Estado para garantizar el acceso, la permanencia y la culminación de la educación media.

    Además, pretende que las instituciones educativas que se encuentran radicadas en contextos de exclusión social, aumenten los números de inscriptos y de reincorporación de alumnos, disminuyendo de esta forma la deserción escolar.

    En tercera instancia, busca promover en todos los jóvenes la vocación científica y tecnológica vinculada a la innovación productiva, despertando el interés emprendedor y preparándolos para los trabajos del mañana. Los datos de cualquier proyección sobre el futuro nos marcan que el 65% de los niños que empiezan la primaria van a trabajar en empleos que hoy no existen y solo el vínculo de la ciencia con la educación permitirá adaptarse a esta nueva realidad.

    Es fundamental destacar el rol activo que, en todas las etapas del programa, tienen que ocupar los municipios y el necesario trabajo de coordinación con los niveles provinciales y nacionales. Esto resulta central, debido al carácter de proximidad de las instancias locales, ya que cada localidad es quien debe conocer qué alumno terminó la primaria y se anotó en la secundaria y quién no. De la comparación de esos datos surge el número más valioso para una comunidad, porque si a esos chicos que no continúan con sus estudios, no se los incluye e integra, van quedando fuera de la sociedad.

    Este programa cuenta con antecedentes exitosos; en el año 2010 durante la gestión municipal que llevé adelante como Intendente de la ciudad de Rafaela iniciamos el Programa del Bicentenario de Inclusión Educativa.

    Esta iniciativa que lleva 7 años de aplicación, arroja resultados alentadores: 8 de cada 10 jóvenes que no se habían inscripto a la Escuela Secundaria, a los que se los buscó casa por casa, se los acompañó en la inscripción y en todos los primeros pasos de su reincorporación han concluido sus estudios. Es decir que hoy 2500 chicos en una localidad de 100.000 habitantes que no iban a iniciar la escuela secundaria fueron incluidos.

    Han surgido a posteriori de nuestra iniciativa otras modalidades de programas que buscan que los alumnos que han abandonado la escuela retomen sus estudios y todas ellas son loables. Pero nuestra propuesta enfrenta al problema desde su raíz. Es mucho más difícil abandonar la escuela si te acompañan desde el ingreso, durante los primeros pasos y en todo el tránsito hasta culminar la enseñanza.

    Lo fundamental de contar con una ley, es que garantiza que la inclusión educativa y tecnológica se convierta en una política de Estado. De esta forma el marco legal está por sobre cualquier gobierno y funcionario de turno.

    Este tiene que ser uno de los puntales de la educación que necesitamos para la Argentina de los próximos años. Sin educación no hay futuro y para ello es esencial contar con los chicos en la escuela y no en la calle.

    Omar Perotti

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